Belén
Belén llegó siendo chica y, con los años, fue construyendo su propio camino. Hoy acompaña a otros chicos en apoyo escolar, hace seguimiento de herramientas educativas y está muy cerca de recibirse como trabajadora social.

A veces, la mejor manera de contar qué hacemos en Sembrando es a través de las historias de quienes fueron creciendo junto a nosotros.
Belén llegó a Sembrando cuando era muy chica. Llegó como tantos otros chicos y chicas que se acercan al Jardín Maternal y a Casa del Niño para participar de actividades, compartir, aprender y crecer.
Hoy sigue siendo parte, pero desde otro lugar: como voluntaria.
No solo da apoyo escolar, sino que también acompaña la gestión de nuestras herramientas educativas digitales: hace seguimiento de los avances de cada chico, analiza resultados y ayuda a pensar cómo seguir trabajando en cada caso.
Eso implica mirar mucho más que un número o un resultado. Es seguir de cerca procesos distintos, entender qué está pudiendo hacer cada chico, que le cuesta, y pensar qué necesita para dar el próximo paso.
Mientras acompaña esos recorridos, Belén también sigue construyendo el suyo.
Está muy cerca de recibirse como trabajadora social en la Universidad Nacional Arturo Jauretche.
Y si hay algo que quienes compartimos el día a día con ella destacamos especialmente, es el compromiso y la generosidad con los que se involucra en todo lo que hace.
Su responsabilidad, su calidez y su enorme disposición para ayudar. Es de esas personas que, cuando hay algo por hacer, siempre responden que sí.
Y eso hoy tiene un valor enorme para los chicos que acompaña.
Porque Belén conoce Sembrando desde otro lugar. Sabe lo que significa crecer participando de estos espacios y hoy puede sentarse del otro lado de la mesa para ayudar con una tarea, seguir de cerca un aprendizaje, pensar qué hacer cuando algo cuesta o simplemente estar presente.
Nos pone muy contentos verla crecer, verla tan cerca de recibirse y también verla elegir seguir siendo parte.










